COLUMNAS

Educación y Diseño de futuros ¿Preparados para imaginar futuros sostenibles?

Laura Novik

Columna de opinión: Educación y Diseño de futuros

¿Preparados para imaginar futuros sostenibles?

En Argentina, una semana después de la llegada al gobierno del primer presidente negacionista explícito del cambio climático (y después de numerosas presidencias de negacionismo implícito), un tornado azotó varias localidades de Buenos Aires dejando a su paso dolorosas muertes y pérdidas materiales. El calentamiento global, que intensifica los eventos meteorológicos y climáticos, muestra abundantes evidencias de que las crisis climática, económica y social se interconectan. Este contexto, cargado de complejidad e incertidumbre, brinda una oportunidad para dirigir nuestra atención hacia la educación y entenderla como un campo que necesita estimular prácticas imaginativas orientadas a renovar o reinterpretar el futuro por parte de las generaciones que serán líderes del país en los años venideros.

El tornado ocurrió una semana después de la clausura de la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP 28. El informe de 2023 del panel científico intergubernamental IPCC[1] señala que la última década ha sido la más caliente de los últimos 125.000 años, con un aumento de 1,2 °C del calentamiento global, muy cerca del límite de 1,5° propuesto como objetivo en el Acuerdo de París. La “policrisis” impulsada por el cambio climático afecta a nivel mundial, pero según la CEPAL[2] en América Latina impacta con fuerza en las lógicas productivas, la distribución del ingreso, las formas de vida, así como las demandas sociales y la polarización extrema. Las Naciones Unidas advierten que la crisis climática se ensañará en esta región, produciendo graves crisis socioeconómicas debido a los eventos hidrometeorológicos extremos[3]. Estos impactos se han manifestado en el agro argentino, con millonarias pérdidas económicas entre 2022 y 2023, clasificadas como unos de los 14 años más secos desde 1961 a raíz del fenómeno de La Niña, según el Instituto Meteorológico Nacional Argentino[4]. Estos datos se suman al informe de la revista científica Nature Sustainable, que destaca que, por primera vez, el 9% de las población (cerca de 600 millones de personas) se verá afectado y no podrá resistir a temperaturas peligrosamente altas y por lo tanto quedará fuera del llamado “nicho climático humano”[5]. Además, el primer estudio global sobre las implicancias de esta crisis en niños y jóvenes, realizado en 2021 por la Universidad de Bath en Reino Unido[6], resalta el surgimiento de “ansiedad climática” y miedo al futuro en el 75% de estos segmentos. Estos hallazgos subrayan la importancia de orientar a las jóvenes generaciones para vencer su problemática relación con el tiempo y el futuro.

La situación pone de manifiesto el potencial de la educación, un campo que prepara a los estudiantes para identificar oportunidades y enfrentar de forma creativa los desafíos del porvenir. Sin embargo, hay quienes concuerdan con la OCDE y su reclamo al sistema educativo, que suele mirar hacia atrás en lugar de hacerlo hacia el futuro[7]. Una educación anclada en lo que el futurista Solail Inayatullah define como un “futuro usado”[8], que no logra adecuarse a las aceleradas transformaciones contemporáneas. Por eso, desde principios del nuevo milenio, esta preocupación ha ganado espacios a nivel internacional, modificando la dirección en la que se enfoca la modernización y transformación del debate pedagógico mediante la promoción de sinergias entre los campos de los estudios del futuro y la educación.

 

Imaginar, inventar, crear, diseñar futuros

Gestionar la incertidumbre que provoca el futuro desde la creatividad, no es algo nuevo. “El futuro no se puede predecir, pero se pueden inventar futuros”, escribió en 1960 el Premio Nobel de Física Dennis Gabor en su libro “Inventing the Future”[9]. Desde la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría, el concepto de futuro comenzó a entenderse como un material capaz de ser moldeado. Esta percepción dio lugar a la famosa frase “la mejor forma de predecir el futuro es diseñarlo” proclamada casi al unísono por toda esta generación, desde el inventor, arquitecto e ingeniero Buckminster Fuller hasta el economista Peter Druker. Con este impulso, los “estudios de futuro” evolucionaron desde el riguroso campo profesional de la estrategia militar, la prospectiva y la planificación estratégica para convertirse en un campo transdisciplinario orientado a la gobernanza, con la introducción de la noción de “futuribles” -múltiples futuros posibles- por parte de uno de los pioneros del área, Bertrand de Jouvenel[10].

Durante los primeros años del Siglo XXI, gracias a la labor de académicos, investigadores y profesionales pertenecientes a institutos de estudios de futuro, empresas y escuelas de diseño, se logró modelar un corpus teórico y metodológico consistente denominado diseño de futuros. Las prácticas del pensamiento de diseño tradicional, popularmente conocido como ”Design Thinking”, orientados al corto plazo e impulsadas por problemas a los que encuentra una solución, comenzaron a abordar el largo plazo. A través de la investigación de diseño, basada en la observación etnográfica y el co-diseño, se destacó el descubrimiento de señales débiles y tendencias en estados latentes o emergentes a un nivel muy detallado. Se desarrollaron visiones críticas, especulaciones alternativas, prototipos de ficción, e imaginarios ideales para apoyar reflexiones y debates relevantes para las agendas políticas, económicas, sociales y ambientales de gobiernos, empresas y comunidades. De esta manera surgieron nuevos métodos como el diseño especulativo y el diseño crítico que proponen Anthony Dunne y Fiona Raby[11], el futurescaping del estudio británico Superflux[12], el diseño de ficción que propone Julian Bleecker[13] o el diseño para la coexistencia[14] que propone la Universidad Católica de Chile, entre otros. Una actividad clave del diseño de futuros es el acto de desarrollar escenarios de mundos alternativos y escenarios no normativos. Los métodos de diseño construyen escenarios futuros a través de la creación de artefactos, prototipos de ficción y escenas inmersivas que sumergen al usuario mediante experiencias concretas, visualizaciones e interacciones con maquetas, permitiendo entender, adoptar e integrar esas perspectivas de futuro de manera efectiva. En los últimos años, el diseño de futuros comenzó a incorporar cada vez más las prácticas de pensamiento artístico, por su gran capacidad de iluminar lo que quisiéramos saber sobre el futuro. Aquí las narrativas cinematográficas, la poesía, la ciencia ficción, la performance y las instalaciones encontraron espacio para su desarrollo. La enseñanza de este enfoque de diseño ha dado forma a las pedagogías de diseño de futuros. Estos programas, metodologías, ejercicios e instrumentos proyectuales proporcionan alfabetización para imaginar futuros alternativos basados en las prácticas creativas de improvisación, colaboración y anticipación. Los resultados de estos procesos de enseñanza y aprendizaje contribuyen a la incorporación de nuevos valores por parte de los estudiantes, como la renovación social, la orientación hacia la construcción de comunidades pacíficas, así como el desarrollo de una mentalidad alternativa y conciencia de agencia para producir los cambios deseados.

Hubo un tiempo en el que una de las cualidades principales para sortear los desafíos del futuro era adaptarse a los cambios. Hoy sabemos que se trata de una habilidad reactiva que nos solicita comprender el mundo tal como es y soportar estoicamente todo lo que el presente nos propone. Por eso, desde el año 2012 UNESCO impulsó la “alfabetización del futuro” o “Futures Literacy” como estrategia de aprendizaje global para superar la falta de respuestas de la humanidad en el actual escenario de tensión ambiental, económica y social. El concepto acuñado por Riel Miller habla de la capacidad de comprender, imaginar y navegar múltiples futuros potenciales. Aquí es clave la creatividad imaginativa, porque el futuro como tal no existe (solo puede ser imaginado), y dado que la capacidad humana para imaginar el mañana es innata, se considera indispensable poner en valor el derecho a crear el propio futuro y a no seguir de forma acrítica futuros formulados por terceros. En este sentido, UNESCO defiende la idea que un sujeto alfabetizado en futuros comprende mejor su rol a la hora de leer el contexto, amplía sus posibilidades de acción, le otorga poder a la imaginación y potencia la resiliencia para transitar procesos de cambio.

Entonces, podemos pensar en el tornado del fin de semana pasado como resultado de liderazgos que imaginan la esperanza de Argentina atada a un “futuro usado”. Como cuando nos invitan a vernos en los reflejos de la nación que soñaba la Generación de 1880 o la de 1950. Por eso, para cambiar nuestra relación con el futuro debemos cuestionarnos si estamos capacitados para cambiar nuestra imaginación sobre él. En este sentido, el reporte de Naciones Unidas “UN Global Pulse”[15] nos recuerda un proverbio yoruba “Para encontrar el camino, debes perderte”. Desde esta mirada creativa, el diseñador Alex Blanch introdujo en 2017 de forma pionera, el eje de diseño de futuros en la malla curricular de la nueva carrera de diseño de Universidad de San Andrés. A través de una trayectoria que inicia en el “Taller de Prospectiva y los cursos teóricos “Estudios de Tendencias” y “Escenarios Futuros”, docentes y estudiantes exploran, se pierden y descubren nuevas formas de imaginar futuros sostenibles. Se trata de diálogos entre educación, diseño y futuro que buscan trascender la imaginación siguiendo las enseñanzas del filósofo Arjun Appadurai[16], en términos de una aspiración que impulsa la lucha por transformar la realidad. Es una oportunidad para que las generaciones venideras sean capaces de imaginar y liderar la construcción de los mundos sostenibles que desean que existan.

 

Laura Novik, Profesora Taller de Prospectiva, Diseño UdeSA

Alumna de la Maestría en Educación UdeSA

 

Notas:

[1] El IPCC es el principal organismo internacional que analiza de forma científica las consecuencias del cambio climático en los sistemas humanos y naturales. Desde 2014 elabora un informe que informa a gobiernos y responsables de políticas sobre la situación actual y futura del clima global y las acciones necesarias para abordar la crisis climática. IPCC 2023: https://www.ipcc.ch/report/ar6/syr/downloads/report/IPCC_AR6_SYR_SPM.pdf

[2] CEPAL 2022

[3] UN, 2021

[4] Servicio Meteorológico Nacional Argentino (19/01/2023) Clima en Argentina 2022: temperaturas extremas, sequía y récords (https://www.smn.gob.ar/noticias/clima-en-argentina-2022-temperaturas-extremas-sequ%C3%ADa-y-r%C3%A9cords#:~:text=El%20a%C3%B1o%20pasado%20fue%20un,zona%20n%C3%BAcleo%20y%20regi%C3%B3n%20central.)

[5] «Los humanos se han adaptado fisiológica y culturalmente a una amplia gama de climas locales, pero a pesar de ello nuestro nicho muestra un pico primario de densidad de población a una temperatura media anual de unos 13 °C y un pico secundario a unos 27 °C» (Lenton T., et al).

[6] Esta es la primera investigación a gran escala sobre la ansiedad climática en niños y jóvenes a nivel mundial y su relación con la respuesta gubernamental percibida que encuestó a 10.000 niños y jóvenes (de 16 a 25 años) en diez países: Australia, Brasil, Finlandia, Francia, India, Nigeria, Filipinas, Portugal, Reino Unido y Estados Unidos; 1.000 participantes por país (Hickman, C. et al., 2021).

[7] OECD (2018). The future of education and skills Education 2030

[8] Inayatullah, S. (2007) Questioning the future.Methods and tools for organizational and societal transformation. Tamkang University Press, Tamsui, Taiwán

[9] Gabor, D. (1963). Inventing the future. Ed. Secker & Warburg, Londres

[10] Godet, M (1994), De la anticipación a la acción. Un manual de prospectiva estratégica. Ediciones UNESCO.

[11] Dunne & Raby (2013), Speculative Everything. Design, Fiction & Social Dreaming, MIT Press

[12] Jain, A., Ardern, J. Pickard J. (2009) The era of objects. Blowup Reader #3

[13] https://julianbleecker.com/designfiction

[14] Tironi, M., Hermansen, P. (2020) Prototipando la coexistencia: diseño para futuros interespecie. ARQ (Santiago) no.106 Santiago dic. 2020
[15] Thomas Uose H. (2023). Un Global Pulse. The most creative look to the future. https://www.unglobalpulse.org/document/the-most-creative-look-to-the-future-imagination-and-creative-practice-in-service-of-organizational-transformation/

[16] Appadurai, A. (2013) The future as cultural fact. Essays on the Global Condition. Paperback