«Mi opinión acerca de imaginar el mundo en el 2084 es mayormente positiva. Desde mi punto de vista, los seres humanos seremos más pequeños para poder consumir menos oxígeno y que nuestro planeta resista más. Seguramente, en esto intervenga la ciencia. Se desarrollarán nuevas tecnologías, como por ejemplo, aquellas cosas que no se puedan explicar, las pantallas lo harán con excelencia textual y gráficamente. También poseeremos un chip insertado en la memoria, que nos permitirá visualizar recuerdos.
Cada ser humano va a vestir lo que quiera expresar diariamente. Habrá prendas y colores específicos que expresarán nuestro estado de ánimo, sin necesidad de explicarlo. Será algo más del ámbito juvenil. Se fabricará más ropa realizada con materia prima de la naturaleza. Se usará mucho menos el cuero y la lana de oveja. Se utilizarán materiales como algodón, lino, bamboo y cáscara de coco. Por otro lado, habrá millennials que decidirán usar ropa hecha de metal para resguardarse de posibles ataques.
Va a haber casas fabricadas con un material más resistente que el plástico, producido a partir de botellas recicladas y otros residuos, por máquinas grandes. Se producirán nuevos materiales que reemplacen a los plásticos y al poliestireno expandido en productos industrializados.
En los niveles más altos se utilizarán robots que facilitarán los quehaceres de la casa, como cocinar, limpiar, lavar, etc. Las casas comenzarán a tener más ventanas, ya que los seres humanos realizarán más home office y necesitarán de motivación como la luz del sol para trabajar.
Los métodos de calefacción serán, por ejemplo, a base de energía solar, al igual que la luz artificial.
La publicidad será a través de enormes pantallas. Ya no se utilizarán posters de papel.
Se inaugurarán nuevas rutas para que cada medio de transporte tenga la suya. Así se evitarán choques, tráfico y que la ciudad sea mas pacífica. Se suman nuevas líneas de subte y el uso del colectivo es menor.
Los seres humanos utilizarán monopatines eléctricos y bicicletas por escasez de petróleo y para no perjudicar al medioambiente con los gases de los vehículos. Se motivará a la gente a que tenga la posibilidad de andar en bicicleta o en vehículos a batería.
Las redes sociales serán un pilar importante por el cual se transmitirá información fácilmente. Será uno de los trabajos mejor remunerados y de competencia.
La sociedad será más amable con la naturaleza. Será obligatorio reciclar en los hogares.
Los animales estarán en campos inmensos, bien cuidados, y su testeo para productos estará prohibido». Catalina Álvarez
Esta imaginación se enmarca dentro de la propuesta pedagógica de la Cátedra Ecenarro Turrillo, Introducción al Conocimiento Proyectual 1 (ICP 1), Ciclo Básico Común (CBC), Universidad de Buenos Aires UBA. Responde a un esquicio desarrollado durante el 2023 vinculado al Programa 2084 Futuros Imaginados desde el Sur.
Se invitó a los alumnos a soñar y desarrollar utopías con la consigna de viajar al futuro, el año 2084, y proponer imaginaciones/transformaciones, entendiendo que el diseño y sus disciplinas proyectuales son herramientas para mejorar el habitar contemporáneo y cotidiano, con un compromiso sostenible.
El equipo docente estuvo compuesto por Graciela Ecenarro, Andrea Santangelo, Silvina de Gennaro, Juan I. Cabello, Florencia de la Quintana, Natalia Naredo, Luciana Quartaruolo, Santiago Ortí, Andrea López, Natalia Ardissone y Mateo Olabarrieta.
Aclaración: dado que algunas de las imaginaciones han sido entregadas sin título, desde el área de edición de 2084 Futuros Imaginados desde el Sur, decidimos otorgarles un título posible con la intención de igualarlas a otras imaginaciones que sí cuentan con ellos, ayudando simultáneamente a distinguirlas.
