Futuros 2084

Manifesto de salúd, biopolítica y bienestar

Manifesto de salúd, biopolítica y bienestar

Autor/es: Renzo Molini

 Significado de la imágen: un árbol de raíces profundas —la brújula ancestral (AyniWa)— que conecta la tierra con los seres humanos tomados de la mano en círculo y con los animales no humanos, todo bajo un sol en espiral que remite a la reciprocidad y a ese horizonte hacia 2084. Los colores cálidos y terrosos buscan transmitir la idea de «buen vivir» y salud integral que atraviesa el manifiesto, en contraste con la lógica extractivista que el texto denuncia.


Manifiesto por una nueva salud, una salud para el 2084, que nos incluya a todas las especies, humanas y no humanas, así como al ambiente que nos alberga, la tierra, los mares, los ríos, los cielos, etc.:

He aquí una nueva mirada para la salud. Una mirada que nos interpela y que pretende interpelar a otras personas en su relación diaria, cotidiana, con todo lo que las rodea, el ambiente y sus elementos, los animales no humanos y los animales humanos. Una mirada que dialogue con la desafiante realidad que nos toca vivir, signada por la perpetuación de los elementos destructivos de un capitalismo cuyo fin de maximización de ganancias arrasa con todo y con todos. Por este motivo, llamamos a construir una nueva salud que plantee una regeneración de sus dimensiones, tomando raíces profundas de nuestra historia y proyectando hacia el 2084 un futuro que nos permita desarrollarnos en plenitud:

1. Promovemos una salud profundamente social y espiritual: rechazamos la concepción fragmentada de la salud como si fuera un asunto meramente individual o biológico. Reafirmamos que la salud es una relación profunda y recíproca que se construye en el ser con otros, animales humanos y animales no humanos, con el territorio/entorno y con el universo. Somos seres en relación. Así como no hay salud y cuidado si otros seres son violentados, no los hay si la tierra está enferma, si el bienestar se ve en jaque con la contaminación.

2. Retomamos las tradiciones ancestrales como una brújula: retomamos el Ayni de las cosmovisiones andinas, esto es, la reciprocidad como base del buen vivir, y el Wa de las filosofías orientales, la armonía como principio de organización. Proyectamos una salud relacional, horizontal, recíproca e integral, que retome lo ancestral para proyectar lo posible. Cuerpo, mente, espíritu y emociones no son compartimentos separados, son partes de un todo cuyo bienestar equilibrado es la condición de posibilidad de una salud vibrante.

3. Actuamos contra el extractivismo del capital: nos oponemos abiertamente al capitalismo salvaje que degrada el ambiente, explota cuerpos y mercantiliza el cuidado. Denunciamos y rechazamos el Extractivismo Espiritual que transforma prácticas ancestrales en mercancías de autoayuda, vaciadas de sentido, vendidas como “mindfulness” al mejor postor. Junto a esto, rechazamos también con firmeza, la violencia que significa toda otra forma de extractivismo: material, simbólico, emocional, espiritual.

4. Asumimos una medicina plural y no hegemónica: sin rechazar la medicina occidental, la aceptamos e incorporamos en un dialogo recíproco y respetuoso con los múltiples caminos que tiene la curación para atender la complejidad de los cuerpos-territorio que habitamos. La incluimos, mas no aceptamos su monopolio. Queremos borrar las fronteras que limitan el acceso a las prácticas de sanación.  Nuestro futuro es habitar un mañana donde el “buen vivir” sea el horizonte de y para una salud colectiva, digna y en armonía.

5. Llamamos a desandar los caminos impuestos y crear nuevos recorridos: aquellos lugares comunes por donde nos han hecho andar, están inmersos en lógicas impuestas de clase, género, etnia y edad, que han disciplinado y jerarquizado a los cuerpos. Convocamos a imaginar y vivir otra forma de habitar las diferentes estéticas de las corporalidades y sus cuidados, una que no jerarquice, que no patologice, que no excluya.

6. Proclamamos la construcción de un nuevo conocimiento: un nuevo hábitat, una nueva salud, necesitan de la construcción constante de nuevos saberes colectivos, que disputen los modelos de salud que nos enferman. Convocamos a imaginar una salud futura que ponga en el centro la felicidad compartida, la reciprocidad y la justicia.

Lanzamos este manifiesto desde nuestro país, Argentina, pero con el trabajo conjunto de compañeras y compañeros del sur global, que piensan y discuten el rol que tenemos como región. En ese intercambio, en esa relación, convocamos a construir una salud, un bienestar, una biopolítica nueva para el 2084


Esta propuesta es resultado del seminario-taller Internacional «Imaginando futuros alternativos desde el Sur Global: aportes desde las ciencias sociales de América Latina para el futuro»

El siguiente texto explica como se desarrolló el seminario-taller:

Imaginando futuros alternativos desde el Sur Global: aportes desde las ciencias sociales de América Latina para el futuro

Presentamos esta actividad académica organizada en 2025 conjuntamente por la Cátedra Historia de las Ideas Políticas y Sociales Americanas y Argentinas (FFyL-UNCuyo), el Programa de Ciencias Sociales y Salud de FLACSO – Argentina y la Cátedra Problemas del Conocimiento Histórico (UNSur). Contó con inscriptos de diversas partes del mundo, principalmente América Latina y el Caribe.

No se trató de un ejercicio de ciencia ficción ni una proyección tecnológica desanclada de la realidad. Fue, ante todo, un acto histórico. Desde la perspectiva de la Historia de las Ideas, los futuros no son meras anticipaciones lineales del presente, sino construcciones culturales atravesadas por disputas de poder, horizontes de expectativa, reinterpretaciones del pasado y tradiciones intelectuales. Pensar el 2084 desde el Sur Global implica interrogar críticamente los imaginarios hegemónicos que suelen definir qué es el progreso y el desarrollo, así como qué formas de vida son deseables. Implica abrir la posibilidad de imaginar alternativas situadas en nuestras propias experiencias históricas.

América Latina y el Caribe han sido, desde su constitución moderna, territorios intensamente proyectados hacia el futuro. No solo como promesa o como periferia subordinada, sino también como espacio de imaginación transformadora. La tradición intelectual latinoamericana ha dado cuenta de ello. Desde el siglo XIX, pensadores e intelectuales de la región se atrevieron a concebir realidades distintas, a cuestionar dependencias estructurales y a proyectar horizontes emancipatorios. Sus ideas no fueron simples diagnósticos de época, sino intervenciones en el tiempo: intentos por influir en ‘Nuestra América’.

Recuperar hoy esas voces —de José Martí a José Carlos Mariátegui o más actualmente Rigoberta Menchu — no significa volver al pasado como ejercicio nostálgico, sino activar una genealogía de la imaginación política y cultural que sigue interpelándonos. Muchas y muchos intelectuales comprendieron que pensar América Latina era imaginarla diferente: autónoma, integrada, socialmente justa, culturalmente afirmada. En ese sentido, la imaginación del 2084 no inaugura una práctica nueva, sino que se inscribe en una tradición regional de producción de futuros posibles.

El curso internacional se propuso precisamente activar esa tradición. A través de ejercicios de viaje imaginario al 2084, producción de narrativas, dibujos y propuestas conceptuales, junto a espacios de diálogo crítico, los y las participantes exploraron escenarios posibles para nuestras sociedades. Las imaginaciones generadas abordaron cuestiones vinculadas a la tecnología, la vida cotidiana, el ambiente, la política, los vínculos sociales, las formas de habitar el territorio, entre otros tópicos. Cada producción elaborada fue entendida no como predicción, sino como pregunta: ¿qué miedos, deseos y tensiones del presente se proyectan en ese 2084 imaginado?

Las actividades no se limitaron a la creación individual. Se promovió la discusión colectiva, el cruce interdisciplinario y la vinculación entre los escenarios futuros y los debates históricos que han atravesado la región: dependencia, integración, modernidad, desigualdad, identidad cultural. De este modo, el ejercicio prospectivo se convirtió también en una herramienta para comprender mejor el presente.

El propósito de esta experiencia fue fortalecer una alfabetización de futuros situada: una capacidad crítica para reconocer que los relatos sobre el mañana influyen en las decisiones del hoy. Imaginar desde el Sur Global implica disputar sentidos, ampliar voces y construir horizontes que no reproduzcan automáticamente modelos externos. Las producciones incorporadas al Museo de Futuros Imaginarios forman parte de ese archivo colectivo donde el futuro deja de ser un destino impuesto y se transforma en un campo de creación compartida.

Imaginar el 2084 desde América Latina y el Caribe es, en definitiva, un acto de responsabilidad histórica. Supone reconocer que los futuros no están dados, sino que son construidos; que las ideas importan y que nuestra región ha sido, y puede seguir siendo, un espacio fértil para pensar y crear mundos posibles.

Por ello, dejamos aquí el resultado final del trabajo de las comisiones conformadas en el curso, integradas por un grupo heterogéneo tanto en su formación disciplinar como en su localización geográfica. Esa diversidad – lejos de fragmentar la experiencia – enriqueció el debate, amplió las perspectivas y permitió contrastar realidades locales con problemáticas compartidas a escala regional y global. Los trabajos finales que se presentan son propositivos, originales y críticamente fundamentados; no ofrecen respuestas cerradas, sino escenarios argumentados que articulan memoria histórica, diagnóstico del presente e imaginación política. En ellos se expresa la convicción que atravesó toda la experiencia: que imaginar el futuro es también una forma de ejercer ciudadanía intelectual y de asumir colectivamente la tarea de pensar – y disputar – los horizontes del mañana.

Autores: Lic. Renzo Molini, Dr. Walter Camargo

Ultimas Imaginaciones