Memoria Cósmica
Susana Munay
2022



Esta imaginación fue enviada de manera independiente por su autora, quien se sintió convocada por la temática a través de la sección Compartir en la web 2084 Futuros Imaginados desde el Sur.
“Salir a espacio exterior. Crear universos desconocidos, sin duda ha sido uno de los más estimulantes objetivos en mi camino como artista; no solo desconocidos por nuevos e inventados, sino también por los que no podemos acceder a simple vista. Mi trabajo en esta serie se inspira directamente en la física y sus teorías, según las cuales el universo que vemos a nuestro alrededor y que nació del Big Bang, es parte de una población de otros muchos universos. En esta concepción del cosmos, las galaxias se autoorganizan, se reproducen y sufren mutaciones y selecciones, al igual que los seres humanos y la naturaleza que conocemos. El «infinito» será siempre una parcialidad. El 2084 será un tiempo de evolución, seremos energía transitando mundos”.
La imaginación de esta artista plástica atrae en particular por lo que puede percibirse más allá de sus palabras, que podría vincularse a la idea de una supraconsciencia fractalizada, manifestada a través de una multiplicidad de inteligencias biomórficas, incluyendo tanto a la especie humana como a otras formas de vida.
También, al concepto de evolución que trasciende la mirada antropo/geocéntrica, transformándose en una más amplia, de escala cósmica, un todo mayor también orgánico y en evolución, donde “las galaxias se autoorganizan, se reproducen y sufren mutaciones y selecciones, al igual que los seres humanos y la naturaleza”, como ella misma expresa. Cosmos en el que puede percibirse interconexión e interdependencia a través de la presencia de patrones geométricos armónicos y del elemento agua como origen de vida, junto a patrones biomórficos marinos, muchos de ellos tomados como modelos de referencia en biomímesis para ser aplicados en diseño y biotecnología.
2084: ¿Biointegración en Buenos Aires?
Micaela Fair, Tatiana Hamui
2020


Estas imaginaciones fueron resultado de un esquicio propuesto dentro del curso 2020 de Proyecto Urbano PuR, Cátedra de Arquitectura Taller a77, Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo FADU, Universidad de Buenos Aires UBA. El esquicio planteado, un ejercicio de imaginación proyectual para el año 2084, consistió en proponer una actividad más de tipo intuitiva para ser presentada en pocos días.
Los estudiantes trabajaron analizando, hipotetizando y proponiendo escenarios utópicos/distópicos, tomando como epicentro el barrio La Carcova en la localidad de José León Suarez, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
El barrio es parte de una serie de asentamientos precarios, la mayoría construidos en la orilla de arroyos, con escasa infraestructura urbana y problemas de accesibilidad. Dada su cercanía, muchos de sus habitantes viven del centro acopiador de basura CEAMSE, como recicladores urbanos integrados en cooperativas con niveles variables de organización.
“Se planteó como un ejercicio de imaginación proyectual, en donde subimos el volumen de los temas que fueron detectados en las etapas de análisis, proponiéndose dos escenarios para un futuro cercano, pero no tanto (2084).
En ambos casos, aparecen nuevas naturalezas artificiales que nos ayudarán a responder diferentes preguntas: ¿cuáles son los modos de habitar en esos futuros?, ¿cuál es la relación entre lxs habitantes y el medio asociado?, ¿cuáles son los modos de productividad, de creación espacial, de asociaciones?, ¿de qué manera los escenarios artificiales planteados favorecen o diluyen estas relaciones?
En este ejercicio de imaginación proyectual en el barrio La Carcova, resulta interesante destacar el contraste potencial y ambivalente entre dos probabilidades coexistentes. La distópica, donde se agudizan las desigualdades, los conflictos y los procesos de degradación existentes, y la utópica, donde una posible metamorfosis futura daría lugar, a pesar de las circunstancias adversas vinculadas a la precariedad y accesibilidad que afectan a sus habitantes, a un proceso de co-creación colectivo de transformación e integración armónica, donde, las desigualdades, los conflictos y los procesos de degradación ya mencionados, se diluyen o mutan a nuevos modos de habitar, gracias a la implementación de una tecnología consciente, que parece haber fusionado de manera integradora, la naturaleza, el artificio, la vida humana y la cósmica.
La contraposición de ambos escenarios deja pensando de qué depende la puesta en marcha que daría como resultado una u otra.
Trashumante
Ángela Brítez Morales, Luciano Enríquez
2022







Esta imaginación es el resultado de un ejercicio desarrollado dentro de la materia optativa Ficciones Futuras, de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, de la Universidad de Buenos Aires FADU UBA.
“Ficciones de la educación – El desierto como nueva plataforma”, parte de la investigación de obras existentes, como en este caso, el emblemático Aulario de la Universidad de Vigo, diseñado por el Arq. E. Miralles y la Arq. Tagliabue, para ser readaptadas a través del planteo de una ficción futura.
… “Buscamos, buscamos, buscamos … No hay meta en esta constelación de posibilidades. El perderse en esta red, nos permite conocer los espacios en sombra y mantenernos en movimiento.
El pensar un futuro donde el ser humano no perdió la curiosidad, creemos, es lo que permitirá nuestra supervivencia. La gestación del camino, a través de la entrega del ser. Nos encontramos en las raíces, en nuestra forma sustancial de vivir. La creatividad está en cada uno y en todos, los desarrollos tecnológicos nos potencian si han de ser utilizados, ¡ojo! no caer presos de nuestra propia inteligencia, no puede el artificio someter al ser.
Este colectivo, dispositivo, transmite en su andar, los eslabones de esta cadena que genera la unión entre lo individual y lo comunitario. Cada uno de los sujetos que forma parte de este constructo (construido desde adentro), da de sí su esencia para que el crecimiento sea para todos, previo a todo, en comunidad. El aumento de temperatura que tuvo lugar en este lapso de tiempo impulsó el movimiento: nos reunió y nos hizo repensar cómo habitamos, cómo aprendemos. Eso que crea el sendero que nos permite avanzar, la acción que se necesita para crecer. La virtud de pensar en el futuro, la contrapartida a la estanqueidad, lo que acerca y une el todo.
Deseamos que la cultura sea el elemento fundamental a salvaguardar, es el ingrediente que toda comunidad tiene como trasfondo. Está comprendida por partes que se permiten cambiar, que generación en generación se transmite, pero muta a partir de las necesidades y deseos, sin dejar de ser lo identitario de éstas.
Quizás podemos pensar la construcción desde lo efímero, pues ¿deseamos permanecer a través de la materia o bien desde las experiencias?. ¿Qué es lo efímero … sí más que la vida?
Sean bienvenidos a TRASHUMANTES …
Pensando el futuro como lo que acerca y une, en esta imaginación el cambio climático resulta disparador como contrapartida a la estanqueidad, de nuevos interrogantes acerca de cómo habitar y en particular, cómo seguir aprendiendo. «¿Deseamos permanecer a través de la materia o desde las experiencias?», preguntan sus imaginadores. En pleno desierto patagónico, la escuela de la comunidad trashumante interpreta el conocimiento como un bien común que se aprende entre todos.
Curioso ese algo trascendente a respetar que llaman “ser”, la idea de una red interconectada y pluripotencial que integra lo individual y lo colectivo, entrelazando de forma orgánica, a la manera de un organismo vivo, componentes de distinta naturaleza, permitiéndose mutar a partir de sus necesidades y deseos. Red que integra las “sombras” como complemento de lo visible, integradas como motor de movimiento en una trama atravesada por la creatividad latente en cada una de sus partes y la suma de ellas. Una mirada atractiva y resonante con la idea de un universo orgánico en constante evolución a fin de obtener coherencia, manifestada en los nuevos paradigmas provenientes tanto del ámbito científico (física cuántica, Física unificada, ciencias de la complejidad, astrofísica, y otros), como del conocimiento y las sabidurías ancestrales.
Frente a una cuestionada falta de ética en el ámbito tecnológico, el constructo, como llaman a la escuela, contempla un desarrollo de la tecnología potenciador de lo humano, como recurso, no fin, usado en caso de ser necesario, a favor y no en su contra, con la consciencia clara del límite: “no puede el artificio someter al ser”.
Bio – Solarpunk
Abril Saint’ André
2022

Esta imaginación es parte de un ejercicio de la materia Diseño de Futuros de la Universidad de Mendoza, a cargo del DG M. Sapoznik, que introduce a los estudiantes en el pensamiento prospectivo, imaginando futuros posibles desde una participación interdisciplinar.
“En el año 2084, cuando la humanidad comenzó a recuperar la Tierra y todo lo que se perdió, desde animales hasta vegetación, comenzaron a estudiar las diferentes especies que antes habitaban en ella. A través de la biomímesis y la nanotecnología, se logró volver a la vida a la gran mayoría.
Se crearon nuevos materiales a base de plantas que ayudaban al planeta, convirtiéndolos por ejemplo, en vehículos eléctricos alimentados por energía solar que al levitar no dañan la vegetación, ayudándola además a través de una luz emanada que promueve su reproducción y crecimiento”.
Esta imaginación resulta particularmente interesante al presentar un planeta Tierra postapocalíptico pero en vías de recuperación, que contempla el diseño consciente de sus infraestructuras y sistemas, producto de una oportuna fusión del avance tecnológico (nanotecnología) y la inteligencia de la naturaleza como paradigma (biomímesis).
Resulta interesante que la imaginadora ha contextuado el diseño biofílico del vehículo exhibido dentro del marco del solarpunk, un movimiento contracultural que además de promover futuros sostenibles combinando tecnología avanzada con respeto y cuidado por la naturaleza, fomenta valores de equidad, justicia social y cooperación comunitaria, articulando el propósito del diseño con un enfoque profundamente social.
El diseño visible demuestra la factibilidad futura de una aplicación adecuada y responsable de la tecnología, inspirada en las dinámicas y procesos de la naturaleza que han evolucionado durante millones de años, de manera eficiente y respetuosa con el entorno. Un ejemplo de cómo su modelo puede funcionar como recurso de inspiración para la innovación tecnológica y su aplicación en diseños sustentables, más allá de la estética y lo individual.
Casa Viva
Eugenia Guembe, Daniela Rivera, Valentina Zuluaga
2022


Esta imaginación es parte de un ejercicio de la materia Diseño de Futuros de la Universidad de Mendoza, a cargo del DG M. Sapoznik, que introduce a los estudiantes en el pensamiento prospectivo, imaginando futuros posibles desde una participación interdisciplinar.
… “Cuando la población urbana implemente la Arcología, tendrá enormes rascacielos de ciudades flotantes, construidos a partir de concreto vivo, que permitirá que estas nuevas ciudades se regeneren por sí solas, favoreciendo al mismo tiempo la recuperación de los espacios naturales que fueron destruidos por el avance de las ciudades” …
En tiempos de inteligencia artificial sin límite es interesante compartir, como lo hace esta imaginación, el rescate de “lo vivo” que se verifica, tanto en el diseño urbano como arquitectónico, no solo en la morfología orgánica propuesta por la “arcología”, sino también en el uso de biomateriales como el concreto vivo.
En ambos casos, la biofilia, conexión innata que los humanos mantenemos con la naturaleza, se presenta en este hipotético futuro como una tendencia predominante, posibilitado por la consciencia de un avance tecnológico al servicio de la vida biológica, en contraposición con el riesgoso transhumanismo cibernético en auge.
La propuesta refuerza la importancia de la integración de la naturaleza en el diseño a escala urbana, rescatando los beneficios de su significativo impacto que incluyen: la mejora del bienestar psicofísico humano, la sostenibilidad ambiental, la biodiversidad, la calidad del aire y regulación térmica, la resiliencia frente a posibles desastres naturales, la interacción social y la valorización inmobiliaria.
Sen . sono . ridad
Nicole Bastidas Cano, Sofía Castañeda Mosquera, Tatiana Mendoza Becerra, Stefhany Quiroga Ariza, Gabriela Rincón Villa, Danute Vyshniauskas Toro.
Colaboradores: Andrés Burbano, Gabriel Vasco.
2021

Esta imaginación sonora es parte de un ejercicio proyectual de diseño especulativo, llevado a cabo en el Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo, Facultad de Arquitectura y Diseño, Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia, por alumnos del Prof. A. Burbano, que busca posicionar un objeto de diseño interactivo relevante en una posible versión de Bogotá en el año 2084.
“El futuro incierto es motivo de múltiples especulaciones por parte de nosotros, que habitamos el presente y vivimos las concecuencias inmediatas de aquello que no se podrá predecir ni ver desarrollar más adelante. Así nace Sen·sono·ridad – Bogotá 2084.
La prenda llamada sensonófono, es creada por un colectivo – resistencia del futuro, con el propósito de permitirle a aquel que la use, tener una experiencia de re-conexión con elementos de la naturaleza que la ciudad les ha arrebatado. El sensonófono busca además aumentar las capacidades de percepción sensonoriales, permitiendole a las personas entender y sentir un objeto por medio de sonidos.
Todo esto crea una experiencia de recolección de tesoros de la naturaleza como maneras olvidadas de escuchar la ciudad”.
Frente a la incertidumbre de un futuro donde amenaza la escasez de recursos naturales, respaldados por un informe gubernamental, un colectivo de resistencia al futuro, sensible a “lo natural”, busca recuperar el valor de la naturaleza y lo humano en una Bogotá desalmada, proponiendo un dispositivo tecnológico de diseño interactivo, el “sensonófono”, dentro del marco de la “sentilogía”, ciencia que estudia las sensaciones creadas a partir de la naturaleza con el propósito de “sensificar” las prácticas humanas.
El sensófono, que es adherido como una pseudoprótesis a una prenda orgánica teñida con pigmentos naturales, parodiando la hibridez cíborg, recoge señales sonoras de la naturaleza, posibilitando una experiencia de reconexión biofílica a través del sonido, e invitando a amplificar las capacidades de percepción “sensonoriales”, como así lo expresan, más allá de la visual, a la que solemos dar más protagonismo en el contacto con la naturaleza.
La propuesta atrae por una innovación tecnológica que conecta con “lo natural” para rescatar “lo humano”, una herramienta de redención para navegar en los laberintos de concreto,
Reflexiones abiertas
- ¿Es posible la deconstrucción de las narrativas binarias promovidas por el sistema para rearmar un nuevo paradigma que reúna interconexión/integración/cooperación?
- ¿Qué se esconde detrás de la conexión con la naturaleza? ¿Por qué nos resistimos a perderla?
- Más allá de la conceptualización habitual de la naturaleza, su inclusión y rescate a través de biomímesis, diseño biofílico, biotecnología y/o movimientos transculturales, qué podría decirse de la naturaleza del artificio y la tecnología del simulacro/simulación? ¿Qué es lo real; qué lo diferencia del simulacro/simulación? ¿Qué estaríamos en riesgo de perder si quedáramos inmersos en la realidad virtual que prometen los metaversos? ¿La naturaleza artificial podría reemplazar a la biológica?