El ejercicio Futuros Imaginados se inscribió en el Programa 2084 proponiendo imaginar transformaciones posibles para el año 2084, entendiendo al futuro como un territorio en disputa y a la imaginación como una capacidad que debe ser activada y democratizada. Desde esta perspectiva, el diseño es concebido como una práctica cultural y social orientada a mejorar el habitar cotidiano y a construir vínculos más sostenibles entre las personas, los objetos, las ciudades y el ecosistema.
La actividad se planteó como un esquicio: un ejercicio breve, intencionado y sin instancias de corrección intermedia, orientado a generar una primera experiencia de proyecto. Esta modalidad buscó favorecer la exploración, reducir la ansiedad evaluativa y centrar la atención en el proceso antes que en el resultado final.
A partir de una reflexión sobre futuros posibles – estructurada en torno a la Teoría de las Cinco Pieles del arquitecto y artista Friedensreich Hundertwasser, que propone una lectura del habitar en capas sucesivas: la epidermis, la vestimenta, el hogar, la ciudad/comunidad y el ecosistema – el ejercicio permitió explorar escalas, sistemas y vínculos entre cuerpo, objeto, espacio y ecosistema, evidenciando resultados significativos en términos de autonomía, sensibilidad proyectual y compromiso crítico.
A través de una serie de preguntas disparadoras, los y las estudiantes reflexionaron sobre los cuerpos, los modos de vestir, las formas de habitar, la vida comunitaria y la relación con la naturaleza, produciendo respuestas exclusivamente visuales mediante dibujos, collages, fotografías, croquis y esquemas.
La técnica fue libre y se alentó el uso de recursos analógicos, digitales o mixtos, así como la apropiación y resignificación de imágenes preexistentes. La escritura se limitó a una breve descripción final, priorizando la imagen como herramienta de pensamiento y comunicación.
Las producciones finales evidenciaron entusiasmo y compromiso en una amplia diversidad de imaginarios y enfoques. Aun en un contexto de aislamiento, los y las estudiantes lograron articular preocupaciones personales con problemáticas colectivas, abordando temas como la relación cuerpo–tecnología, la sostenibilidad, las nuevas formas de convivencia, la transformación de los espacios públicos y la interacción con otras especies.
Desde el punto de vista pedagógico, el ejercicio permitió:
- Introducir tempranamente la noción de proyecto como proceso.
- Reconocer la imagen como medio de exploración conceptual.
- Fomentar la autonomía y la toma de decisiones proyectuales.
- Promover una mirada crítica sobre el presente a través de la imaginación del futuro.
















