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Futuros imaginados: Crónica de un primer esquicio en tiempos de pandemia

Imaginaciones seleccionadas

Andrea Santangelo

Jefa de Trabajos Prácticos en @taller_santangelo_proyectual

Equipo docente : Silvina de Gennaro, Juan I. Cabello, Florencia de la Quintana, Natalia Naredo, Luciana Quartaruolo, Santiago Ortí, Andrea López, Natalia Ardissone y Mateo Olabarrieta

Taller Santangelo
Catedra Ecenarro – I.C.Proyectual I y II
Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires

Futuros imaginados: Crónica de un primer esquicio en tiempos de pandemia

Autor/es: Andrea Santangelo

En el transcurso de la pandemia, Margarita y Martín nos compartieron el Programa 2084: Futuros Imaginados desde el Sur. En ese mismo momento, nosotros —un equipo docente entusiasta— atravesábamos el complejo proceso de transmutar nuestras clases masivas, presenciales y de carácter exploratorio, en clases virtuales. Acostumbrados a incentivar el protagonismo de los estudiantes y a trabajar con la resonancia y la alquimia que se genera en el aula–taller físico, nos encontramos de pronto atrapados en la red, en múltiples ventanitas, atravesados por dificultades tecnológicas, diferencias de conectividad, distancias y escalas propias de la educación pública y masiva.

En ese contexto desarrollamos el ejercicio/esquicio Futuros Imaginados para estudiantes ingresantes para las carreras de diseños y arquitectura del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires. La propuesta buscó sostener, aun en la virtualidad, una primera experiencia proyectual significativa, activando la imaginación como herramienta pedagógica y como modo de pensar críticamente el presente.

Galeria Santangelo

El ejercicio Futuros Imaginados se inscribió en el Programa 2084 proponiendo imaginar transformaciones posibles para el año 2084, entendiendo al futuro como un territorio en disputa y a la imaginación como una capacidad que debe ser activada y democratizada. Desde esta perspectiva, el diseño es concebido como una práctica cultural y social orientada a mejorar el habitar cotidiano y a construir vínculos más sostenibles entre las personas, los objetos, las ciudades y el ecosistema.

La actividad se planteó como un esquicio: un ejercicio breve, intencionado y sin instancias de corrección intermedia, orientado a generar una primera experiencia de proyecto. Esta modalidad buscó favorecer la exploración, reducir la ansiedad evaluativa y centrar la atención en el proceso antes que en el resultado final.
A partir de una reflexión sobre futuros posibles – estructurada en torno a la Teoría de las Cinco Pieles del arquitecto y artista Friedensreich Hundertwasser, que propone una lectura del habitar en capas sucesivas: la epidermis, la vestimenta, el hogar, la ciudad/comunidad y el ecosistema – el ejercicio permitió explorar escalas, sistemas y vínculos entre cuerpo, objeto, espacio y ecosistema, evidenciando resultados significativos en términos de autonomía, sensibilidad proyectual y compromiso crítico.

A través de una serie de preguntas disparadoras, los y las estudiantes reflexionaron sobre los cuerpos, los modos de vestir, las formas de habitar, la vida comunitaria y la relación con la naturaleza, produciendo respuestas exclusivamente visuales mediante dibujos, collages, fotografías, croquis y esquemas.

La técnica fue libre y se alentó el uso de recursos analógicos, digitales o mixtos, así como la apropiación y resignificación de imágenes preexistentes. La escritura se limitó a una breve descripción final, priorizando la imagen como herramienta de pensamiento y comunicación.

Las producciones finales evidenciaron entusiasmo y compromiso en una amplia diversidad de imaginarios y enfoques. Aun en un contexto de aislamiento, los y las estudiantes lograron articular preocupaciones personales con problemáticas colectivas, abordando temas como la relación cuerpo–tecnología, la sostenibilidad, las nuevas formas de convivencia, la transformación de los espacios públicos y la interacción con otras especies.

Desde el punto de vista pedagógico, el ejercicio permitió:

  • Introducir tempranamente la noción de proyecto como proceso.
  • Reconocer la imagen como medio de exploración conceptual.
  • Fomentar la autonomía y la toma de decisiones proyectuales.
  • Promover una mirada crítica sobre el presente a través de la imaginación del futuro.

Conclusiones
La experiencia del esquicio de Futuros Imaginados nos demostró que, incluso en contextos de virtualidad forzada, es posible generar instancias significativas de aprendizaje proyectual si se habilitan la imaginación, la experimentación y la reflexión crítica. Para estudiantes que iniciaban su formación, imaginar futuros funcionó como un modo de ensayar posiciones frente al mundo y de comprender el diseño y la arquitectura como prácticas comprometidas con la vida cotidiana y el bien común.
En el marco de la educación pública, esta propuesta reafirmó el valor de ejercicios que amplían la capacidad de imaginar, proyectar y construir futuros posibles desde una perspectiva inclusiva, colectiva y sensible.

 

 

Ver las imaginaciones creadas mediante este ejercicio

 

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